De
vivir en Marte, literalmente, es de lo que quiero hablar. Sí, de
vivir en Marte con todas las letras “V-I-V-I-R E-N M-A-R-T-E”.
Yo también me quede con la misma cara cuando lo escuché por la
tele.
Ayer,
al poner las noticias vi que estaban hablando de esto y, por
supuesto, no pude evitar prestar atención. Al principio pensé que
era un proyecto a muy largo plazo y que era más ficción que
realidad, pero a medida que iba escuchando me di cuenta que se lo
estaban tomando bastante enserio. Decían que para el 2024 tienen
previsto llevar un grupo de personas para vivir allí. Seguí
escuchando, comentaron que el viaje sería de ida pero no de vuelta y
que estaban haciendo una criba. De la última selección quedaban 100
personas, dos de ellos españoles.
Resulta
que se han presentado miles de personas para irse a vivir al “Planeta
rojo”, pero solo los más preparados psicológicamente podrán ser
los elegidos. Y yo pienso... Si la gente a la que eligen para ir
allí, voluntariamente, son los más cuerdos... No quiero saber como
está el planeta porque, seamos realistas, no sé van al país de al
lado y no hay aviones cada dos horas para regresar y poder ver a su
familia, por no haber no hay nada...
Me
quede anonadada, ¿de verdad pretendemos ir a otro planeta, llenarlo
de energúmenos como nosotros y destruirlo como estamos haciendo con
el “nuestro”? Y lo pongo entre comillas porque nuestro, lo que se
dice nuestro, pues no es. A ver cuando entendemos que somos unos
seres vivos más, que estamos de paso, que no somos ni los amos, ni
los mejores de la tierra y que simplemente somos animales, animales
que han evolucionado con el tiempo, animales que han sobrevivido a la
selección natural y, por suerte o por desgracia, animales que han
demostrado ser más fuertes, inteligentes y poderosos que ningún
otro... En mi opinión más por desgracia que por suerte, porque
somos los seres vivos más egoístas y mezquinos que hay,
seguramente, en el planeta, no digo los únicos porque cada especie
tiene sus pros y sus contras, pero de momento la raza humana no es
que me haya demostrado mucho, de hecho cada día me decepciona más.
Que
triste sería llegar a Marte y tratarlo como tratamos al planeta
tierra.

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