No seré la más
entendida para hablar de temas de política, mejor dicho, seguro que soy la
menos indicada. Hay muchas cosas de política que se me escapan, muy pocos de
los de arriba me representan. Pero no vengo a hablar de esta política corrupta
que defiende la unidad de España. Vengo a hablar de humanidad, de sentimientos
y de ética.
Des de pequeña
me enseñaron a amar, cuidar y, sobretodo, respetar. Me enseñaron quienes son los
buenos y quienes los malos. “Los buenos son los que nos cuidan, los malos los que
nos roban” me decían mis padres. “La policía es buena y protege al pueblo, la justicia,
que es justa, mete a la cárcel a los malos” me explicaban. Pero llega un día
que vas por la calle gritando lo que el corazón siente y, de repente, la policía
pega y no cuida de la gente por pensar diferente o por expresar lo que siente.
De repente, llega un día que la justicia no es justa y pone 100 años, en total,
de prisión a gente que simplemente ha hecho lo que un pueblo les pedía a
gritos. De repente, llega un día donde muchos, que no todos, están de espalda
mientras en Catalunya, mi Catalunya, van coches blindados persiguiendo a
manifestantes, la policía tira pelotas de goma (prohibido por ley) a civiles
que expresan lo que sienten o dan puñetazos a gente que cae al suelo y, mientras
todo sucede, vemos que la porra es su mejor aliada frente a un pueblo que grita
al mundo de forma desesperada para que alguien le escuche. “La policía es buena
y protege al pueblo”, repito en mi cabeza.
La justicia que
es justa, en España, si violas a una chica te caen 9 años de prisión, en cambio
si haces un referéndum te caen 13 años. “La justicia es justa”, repito en mi
cabeza.
Y me duele, me
duele que ellos estén en prisión, que el pueblo esté ardiendo, que la gente
tenga que gritar en las calles y paralizar aeropuertos, porque soy humana. Pero
más me duele que los de arriba no nos escuchen, que mi pueblo recibiera golpes
ese 1 de octubre del 2017, que mi pueblo esté en la cárcel por defender un referéndum
o que mi pueblo volviera a recibir golpes el 14 de Octubre del 2019…
Y me duele porque detrás de esos ideales hay humanos, personas con sentimientos que ahora mismo los expresan como un tsunami. Un tsunami que pasa a toda velocidad y que cuando pasa, arrasa.
Y me duele porque detrás de esos ideales hay humanos, personas con sentimientos que ahora mismo los expresan como un tsunami. Un tsunami que pasa a toda velocidad y que cuando pasa, arrasa.
Visca Catalunya, lliure.
