Átomo:
“Cantidad
menor de un elemento químico que tiene existencia propia y se
consideró indivisible. Se compone de un núcleo, con protones y
neutrones, y de electrones orbitales, en número característico para
cada elemento químico.”
Hoy,
he podido asistir a una conferencia sobre el átomo. En ella, para
que la gente lo pudiera entender mejor, lo han comparado con el
sistema solar. ¿Con el sistema solar? Os habréis preguntado, sí.
El sol es el núcleo del átomo, donde en este segundo está la carga
positiva y los planetas son como si fueran los electrones, dispersos
alrededor.
Y
por supuesto esto me ha hecho pensar... Pensar en mi, en la humanidad,
en el planeta, en el sistema solar, en el universo... ¿Qué somos?
Para el universo, nosotros somos como un pequeño átomo sin
importancia, para el sistema solar un grano de arena en un desierto,
para el planeta algo con vida, para la humanidad si llegamos a ser
alguien importante tendremos un nombre pero si no llegamos a
desarrollar el potencial que cada uno de nosotros tenemos, porque
todos podemos ser especiales en algo, seremos uno más, uno más que nace,
crece, se reproduce y, finalmente, muere. Pero, para nosotros ¿qué
somos para nosotros? Somos alguien que quiere más, somos alguien que
intenta comerse el mundo, somos poderosos, somos soñadores. De ser, somos muchas cosas pero sobretodo somos alguien que cree, es gracioso
pero “alguien que cree” es lo que más somos, porque somos
alguien que cree que quiere más pero nunca se esfuerza para tenerlo,
somos alguien que cree que intenta comerse el mundo pero que al final
no se come nada, nos creemos poderosos sin tener el poder de nada,
nos creemos soñadores y, bueno, soñadores si lo somos, porque de
soñar, soñamos. Soñamos en ser sin serlo, soñamos en creer sin creerlo, soñamos en sentir sin sentirnos nadie, soñamos, soñamos...
Es
curioso lo grandes que nos llegamos a sentir y lo pequeños que
llegamos a ser. Si nos paramos a pensar no somos nadie, que triste es
ser alguien sin serlo. Creíamos ser los protagonistas de nuestra
historia y en realidad somos el actor secundario de una macro
historia llamada universo o, a lo mejor, no somos ni eso porque, en realidad, si
uno de nosotros falta, si yo o tu o él faltamos, el telón no se cierra porque la historia sigue...


