Hoy, tan solo despertar me he puesto a llorar... No había llorado todavía desde el 1-O, me había emocionado, había sentido y siento rabia, había sentido pena, pero ni una lágrima, a pesar de todo me mantuve firme... Todo lo que me estremecía me iba por el interior, hasta hoy, hasta esta mañana.
El 1-O me ha quedado marcado en la memoria, no creo que lo pueda borrar jamás... Familias llorando, heridos, sangre, golpes... Lo vi con mis propios ojos y me dolió, me dolió y a la vez me sentí orgullosa de mi pueblo, porque ellos fueron pacíficos, por desgracia sólo recibieron. Recibieron por querer poner un papel en una urna, por querer votar en un referéndum ilegal. Si tan ilegal era, ¿Porque nos golpeasteis?, ¿Porque nos denigrasteis?, ¿Porque nos robasteis todas las urnas que pudisteis? Si no tenía ninguna validez, ¿porque lo hicisteis?
Os preguntaréis porque he llorado, he llorado de impotencia, he visto decir que estamos mintiendo, que hemos amañado vídeos y fotos y que no es verdad lo que esta pasando en Catalunya. Lo vieron mis propios ojos, lo sufrieron mis propios familiares y amigos, mis vecinos, mi ciudad y mi Catalunya. Y, ¿hay gente capaz de decir que es mentira?
He llorado por querer nuestra libertad, la de mis vecinos, la de mi pueblo.
He llorado de lo que oí y de lo que sigo oiendo, del "a por ellos" que nos dedicaron y del "a por nosotros" que hicieron. Porque sí, fueron a por nosotros, por mucho que no os lo creáis, lo hicieron, por mucho que os lo intenten ocultar lo hicieron. Nos hicieron daño, pero más fuertes, nos hicieron daño, pero nos unieron aún más.
Quiero terminar diciendo que tengo sentimientos encontrados, no puedo negar que entre tanta tristeza también tengo un rayo de esperanza y un pequeño sentimiento felicidad. Estoy orgullosa de mi pueblo, de los que luchamos por la democracia y por los derechos humanos, estoy orgullosa de ser de este pueblo pacífico, del que lucha con las manos levantadas, del que lucha cantando y llenando las calles.
Porque el 1-O hicimos historia y la seguiremos haciendo.
Nos quieren enterrar, pero no saben que somos semillas.


