divendres, 15 de juliol del 2016

Carta a...

Carta a todas estas personas que no habéis tenido la suerte de poder tener un animal doméstico. Empezaré diciendo que para mi y para los que han tenido la suerte de tenerlos no son animales domésticos, son uno más de la familia.

Mi mayor alegría es llegar a casa y ver como saltan de emoción con tan solo verme, como se tiran encima de mi dándome miles de besos o como cada día me regalan su amor incondicional sin pedir nada, absolutamente nada a cambio...

No hay nada más bonito en el mundo que verles correr y correr sueltos por el campo o tirarse al agua y que vengan directos a ti para llenarte entero de arena porque solo quieren jugar, solo quieren tu atención, atención que, obviamente, tienen porque tus ojos no pueden ser de otros, solo son de ellos y siempre, siempre los tuyos son los más bonitos del mundo.
No hay nada más bonito que verles felices y os juro, que pocas personas me han regalado los momentos que ellos me han regalado. Me encanta cuando duermen conmigo y digo dormir porque ellos duermen, yo intento no moverme mucho para no despertarlos, son tan bonitos dormidos... Me encanta abrazarlos muy fuerte y que apoyen su cabeza encima de mi para que les acaricie un ratito y cuando paro, que me pidan un ratito más con su sutil movimiento de cabeza ¿hay alguien que se resista a esa mirada? Yo no...
Me encanta cuando corretean detrás de mi por toda la casa, vaya donde vaya ellos detrás, del salón a la cocina, de la cocina a la habitación y ellos de aquí para allá moviendo enérgicamente su preciosa cola larga, porque una de las cosas más bonitas es ver como mueven la cola de felicidad...

Entiendo que la gente no entienda el porque les hablamos como si fueran niños, yo no les puedo dar explicación, me sale sin pensarlo, supongo que es una forma cariñosa de tratarles aunque, a lo mejor, incluso ellos piensan que estamos un poco locos, que locura más bonita.

No entiendo como hay padres que les dicen a sus hijos que los perros son malos, después es normal que haya tanta gente que tenga miedo. Si desde pequeños les dices que son malos, que muerden y no les dejas interactuar con ellos de mayores tampoco querrán acercarse y les despreciaran. Para mi, esta actitud, es hacer daño al niño porque no hay forma más preciosa de crecer que con un animal al lado, porque no hay forma más bonita de aprender a amar que con el cariño de tu incondicional amigo.

Como dijo Dani Rovira en Twitter en su día: “Si estás pensando en irte de vacaciones y tu mascota no entra en tus planes y piensas abandonarla, que sepas que eres un “HIJO DE LA GRAN PUTA”

Ojalá algún día podáis entender la mágica relación que podemos llegar a tener los humanos con estos preciosos seres vivos, os aseguro que vuestra vida cambiará para siempre...





Trobada y Trò os dan las gracias por haber perdido
 unos minutos de vuestro tiempo leyendo esta entrada.

divendres, 8 de juliol del 2016

Cuando me enamoré de él

Recuerdo su mirada, sus llamadas constantes y las horas que pasábamos pegados al teléfono solo para poder oírnos la voz un ratito más.
Recuerdo nuestra primera cita, el primer beso, los primeros pasos a su lado, el primer momento, de muchos, que me dejó sin respiración y las muchas noches sin dormir por los nervios de volverlo a ver a la mañana siguiente.
Recuerdo el primer “te quiero”, nuestra primera tarde de cine juntos, y el odio que le tenía a la película que íbamos a ver, pero yo era completamente feliz porque iba a ir con él.

Recuerdo los primeros nervios, como se me encogía el corazón con tan solo verle aparecer, como se me removía el estómago a su lado y lo tonta que me volvía con solo mirarme o decirme lo guapa que estaba ese día...

Recuerdo como me abrazaba, y me abraza, sus dulces besos a la frente y su forma de cantar, que me desquicia pero a la vez me encanta, porque os juro que no hay forma más bonita de destrozar las canciones.

Pero sobretodo, recuerdo perfectamente el momento en el que lo mire y pensé que quería estar con él para el resto de mis días, que quería un futuro a su lado, que quería despertar cada mañana con su sonrisa y que quería que su mirada me iluminara cuando mis ojos solo vieran oscuridad... Y cuando lo recuerdo se me inunda el corazón, porque no es bonito solo recordarlo, sino, ver que todavía sientes lo mismo, o más, porque sigo poniéndome nerviosa cuando le tengo que volver a ver, sigue haciéndome temblar y a pesar de sus pequeños defectos quiero volver a enamorarme de él una y otra vez.