Carta a todas estas
personas que no habéis tenido la suerte de poder tener un animal
doméstico. Empezaré diciendo que para mi y para los que han tenido
la suerte de tenerlos no son animales domésticos, son uno más de la
familia.
Mi mayor alegría es
llegar a casa y ver como saltan de emoción con tan solo verme, como
se tiran encima de mi dándome miles de besos o como cada día me
regalan su amor incondicional sin pedir nada, absolutamente nada a
cambio...
No hay nada más bonito
en el mundo que verles correr y correr sueltos por el campo o tirarse
al agua y que vengan directos a ti para llenarte entero de arena
porque solo quieren jugar, solo quieren tu atención, atención que,
obviamente, tienen porque tus ojos no pueden ser de otros, solo son
de ellos y siempre, siempre los tuyos son los más bonitos del mundo.
No hay nada más bonito
que verles felices y os juro, que pocas personas me han regalado los
momentos que ellos me han regalado. Me encanta cuando duermen conmigo
y digo dormir porque ellos duermen, yo intento no moverme mucho para
no despertarlos, son tan bonitos dormidos... Me encanta abrazarlos
muy fuerte y que apoyen su cabeza encima de mi para que les acaricie
un ratito y cuando paro, que me pidan un ratito más con su sutil
movimiento de cabeza ¿hay alguien que se resista a esa mirada? Yo
no...
Me encanta cuando corretean detrás de mi por toda la casa, vaya donde vaya ellos detrás, del salón a la cocina, de la cocina a la habitación y ellos de aquí para allá moviendo enérgicamente su preciosa cola larga, porque una de las cosas más bonitas es ver como mueven la cola de felicidad...
Me encanta cuando corretean detrás de mi por toda la casa, vaya donde vaya ellos detrás, del salón a la cocina, de la cocina a la habitación y ellos de aquí para allá moviendo enérgicamente su preciosa cola larga, porque una de las cosas más bonitas es ver como mueven la cola de felicidad...
Entiendo que la gente no
entienda el porque les hablamos como si fueran niños, yo no les
puedo dar explicación, me sale sin pensarlo, supongo que es una
forma cariñosa de tratarles aunque, a lo mejor, incluso ellos
piensan que estamos un poco locos, que locura más bonita.
No entiendo como hay padres que les dicen a sus hijos que los perros son malos, después es normal que haya tanta gente que tenga miedo. Si desde pequeños les dices que son malos, que muerden y no les dejas interactuar con ellos de mayores tampoco querrán acercarse y les despreciaran. Para mi, esta actitud, es hacer daño al niño porque no hay forma más preciosa de crecer que con un animal al lado, porque no hay forma más bonita de aprender a amar que con el cariño de tu incondicional amigo.
No entiendo como hay padres que les dicen a sus hijos que los perros son malos, después es normal que haya tanta gente que tenga miedo. Si desde pequeños les dices que son malos, que muerden y no les dejas interactuar con ellos de mayores tampoco querrán acercarse y les despreciaran. Para mi, esta actitud, es hacer daño al niño porque no hay forma más preciosa de crecer que con un animal al lado, porque no hay forma más bonita de aprender a amar que con el cariño de tu incondicional amigo.
Como dijo Dani Rovira
en Twitter en su día: “Si estás pensando en irte de vacaciones y
tu mascota no entra en tus planes y piensas abandonarla, que sepas
que eres un “HIJO DE LA GRAN PUTA”
Ojalá algún día podáis
entender la mágica relación que podemos llegar a tener los humanos
con estos preciosos seres vivos, os aseguro que vuestra vida cambiará
para siempre...
Trobada y Trò os dan las gracias por haber perdido
unos minutos de vuestro tiempo leyendo esta entrada.




