divendres, 6 de febrer del 2015

La muerte tendría que ser el final de la vida, el cáncer no.

Otro 4 de febrero que pasa. Para algunos, un simple miércoles de una semana más de este nuevo año. Para otros, un día de celebración en el que recuerdan cuando volvieron a nacer, cuando la vida les brindo otra oportunidad. Y para muchos otros, un día más de lucha, un día más para intentar acabar con la pesadilla que se les presento en casa un día, sin más, sin ningún porque, simplemente les toco...

A veces la vida te pone pruebas, pruebas que o las superas o todo termina... Pruebas que te obligan a luchar, a ser fuerte, a no rendirte, por ti, por tu familia, por la gente de tu alrededor... Pruebas que te hacen ver la vida de otro color, que te hacen ver lo bonito que es vivir y a veces, también, lo duro que puede llegar a ser. Pruebas que hay días que no tienes fuerzas para superar, pruebas que te hacen decaer y te hacen entrar ganas tirar la toalla... Aunque si llega un momento en el que no puedes más, cuando no quieras luchar, recuerda... Recuerda lo vivido, recuerda que hay personas que darían la vida para que no te hubiese elegido el destino a ti, recuerda que, cuando todo haya pasado, será una simple pesadilla, una lección más, una historia que, al contarla, demostrará lo fuerte que fuiste.

Nunca olvides que esto, por duro que sea, no tiene que poder contigo. Levántate y lucha por ti, por ellos, por lo vivido pero sobretodo por lo que te queda por vivir. Nunca te rindas, se fuerte. Porque cuando llegue el día en el que todo haya terminado, en el que te digan que estas curado la felicidad y las ganas de vivir serán tan grandes que todo lo malo no importará. Sí, te quedara marcado, siempre, pero como una lección que te ha dado la vida.

No nos quejemos de tantas tonterías y aprendamos a vivir, valoremos las cosas pequeñas que si un día nos faltan veremos lo grandes que eran...

Que triste es que apreciemos la vida cuando empezamos a perderla, cuando ya es tarde...



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