dimarts, 23 de febrer del 2016

Paraíso natural – Delta del Ebre

                               

Situémonos en el tiempo. Año 2000: "Por cojones se aprobará el plan hidrológico" palabras de Arias Cañete. Volvemos al año 2016: "El gobierno Español aprueba por decreto el "Pla hidrològic" sin escuchar la voz de la Generalitat ni del territorio. El documento prevé 465.000 hectareas más de regadio para los próximos cinco años."

Miles de persona llevamos más de 30 años de lucha que por nuestros cojones y por los de los que no están vamos a salir victoriosos. Lucha por salvar nuestra casa, casa que los de arriba ven con ojos codiciosos y les da igual todo lo demás, les da igual que desaparezca, les da igual todo lo que siente la gente, les da igual que el todo se vuelva en nada...

Siento pena. Pena por todas estas personas que se mueven por puro interés y arrasan con todo a su paso. Pena porque no sienten, no escuchan y no dejan sentir... Pena porque no dejan que sigamos vibrando cada vez que salimos a pasear por el Delta, ni que la gente de fuera venga a disfrutarlo. Egoístas.

La gente del “Delta del Ebre”. Nacimos, por suerte, en un paraíso natural. Un paraíso que por desgracia puede desaparecer. Nuestra casa. Ojala todo el mundo pudiera verlo tan solo unos segundos, segundos que os juro que bastarían, bastarían para enamorarle eternamente. Porque la vida no es solo vivir, la vida es sentir y por suerte, nosotros, vivimos en un lugar que nos hace sentir a cada paso.

Juntos somos fuerza, fuerza que lucha por algo mejor, fuerza que lucha contra los más poderosos, fuerza que lucha para que este paisaje perdure y, también, para que todos los que están por venir puedan sentir lo mismo al verlo.





Salvemos el Delta

diumenge, 31 de gener del 2016

Entre miradas

El teléfono no le suena... Ella, espera...
Hace unos días que mira cada instante el móvil esperando un mensaje o una llamada que no llegan pero que llegarán... Sabe que llegarán y lo espera... Espera que llegue ese instante para oír, otra vez, su voz. 
Espera impaciente, porque sin esos instantes del día es como si le faltara algo... Es como si le faltara el aire o como si fuera corriendo y de repente la tierra se hundiera... y se cayera al vacío... Porque le falta... Le falta oírle la voz... Le falta su “buenos días princesa”... Le falta saber como está, porque si él está bien, ella también y si no lo está, ella estará allí para sacarle esa sonrisa que tanto le gusta...
Esa sonrisa que hace que, él, sea especial, esa sonrisa que la enamoró esa noche... Tan pura, tan sincera... Esa sonrisa que le recuerda a esa noche tan mágica... La mejor noche, sin duda...
Esa noche en la que las miradas se cruzaban tímidamente... Esa noche en la que las miradas se llamaban y gritaban: “Mírame, mírame...” Deseaban cruzarse una vez tras otra... Y lo hacían porque, esa noche, se deseaban...
Se deseaban y después de unos años lo seguían haciendo... Porque se amaban... Y deseaban hacerlo durante el resto de sus días... Y se juraban cada día “para siempre”...
Al fin suena el teléfono, vuelve a oírle la voz, ella sonríe... Y a la vez, suspiran y se susurran un te quiero. Un te quiero tan sincero que hace parar el mundo y todo lo de alrededor desaparece mientras ellos sonríen...



dimecres, 13 de gener del 2016

Cuando, por fin, eres tu



Hay días de noches frías y largas, días interminables en los que la saeta del reloj no avanza. Días que no ves la salida, que no encuentras tu camino y que cada caída te duele más.

Hay días que no sientes que eres más fuerte que el anterior, días en los que te pesan más los errores y sientes que, quizá, ni te dejan avanzar... Hay días nublados, días en los que te sientes solo sin estarlo y días que, de repente te cambia todo...

De repente, las noches se vuelven cortas, encuentras tu camino y te encuentras a ti... De repente, los días brillan más, nada te duele y te sientes tan fuerte que ni tu mismo te puedes destruir...

De repente, hay momentos en los que luchas con tanta fuerza que crees que vas a ganar todas las batallas, y las acabas ganando. Momentos en los que vives con tanta intensidad cada instante que te da igual lo que pase al día siguiente, porque te sientes bien y todo lo demás no importa...

Hay momentos en los que lloras de felicidad, en los que gritas de alegría y en los que te sientes tu, en los que, por fin, eres tu...

Hay momentos en los que gritas a los cuatro vientos: “¡Por fin!”. Porque, por fin, eres tu quien lleva las riendas de tu propia vida... Por fin, eres tu quien eres feliz... Por fin, eres tu quien toma sus propias decisiones y, por supuesto, acierta... Por fin, vas por el camino que querías... Por fin, te has encontrado... Si, después de tantos años te has encontrado, por fin...