Hay
días de noches frías y largas, días interminables en los que la
saeta del reloj no avanza. Días que no ves la salida, que no
encuentras tu camino y que cada caída te duele más.
Hay
días que no sientes que eres más fuerte que el anterior, días en los
que te pesan más los errores y sientes que, quizá, ni te dejan
avanzar... Hay días nublados, días en los que te sientes solo sin
estarlo y días que, de repente te cambia todo...
De
repente, las noches se vuelven cortas, encuentras tu camino y te
encuentras a ti... De repente, los días brillan más, nada te duele
y te sientes tan fuerte que ni tu mismo te puedes
destruir...
De
repente, hay momentos en los que luchas con tanta fuerza que crees
que vas a ganar todas las batallas, y las acabas ganando. Momentos en los que vives con
tanta intensidad cada instante que te da igual lo que pase al día
siguiente, porque te sientes bien y todo lo demás no importa...
Hay
momentos en los que lloras de felicidad, en los que gritas de alegría
y en los que te sientes tu, en los que, por fin, eres tu...
Hay
momentos en los que gritas a los cuatro vientos: “¡Por fin!”.
Porque, por fin, eres tu quien lleva las riendas de tu propia vida...
Por fin, eres tu quien eres feliz... Por fin, eres tu quien toma sus
propias decisiones y, por supuesto, acierta... Por fin, vas por el
camino que querías... Por fin, te has encontrado... Si, después de
tantos años te has encontrado, por fin...

Es muy gratificante encontrarse, pero con la edad descubrirás lo necesario que es perderse de nuevo para volverte a encontrar, y asi sucesivamente con el paso de los años, las etapas y los ciclos de la vida :D
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