dimarts, 1 de maig del 2018

No juzgues


Soy de las personas que prefieren no juzgar. De las que prefieren sentir, dejarse invadir por los sentimientos y descubrir entre miradas.

La pureza de las personas no se encuentra en la piel ni en su apariencia, se encuentra entre sonrisas e historias, entre vida. Porque la vida que despiertan, es la vida que les ha tocado luchar y, a veces, esas luchas, son las que te hacen tener una piel u otra, una apariencia u otra. Pero al abrirlos, al leer su mirada y al escuchar sus historias es cuando verdaderamente puedes conocer, entender, admirar…

La pureza se descubre con el tiempo, sale a la luz cuando le despiertas a la otra persona su verdad y la verdad solo se despierta con más verdad y, al mundo, le falta mucha.

El mundo está lleno de historias bonitas que no afloran por miedo al dolor. Por eso, al mundo, le falta más gente con verdad. El mundo con verdad sería más mundo, vayamos con nuestra pureza y sonriamos a pesar de que no nos la devuelvan, si no gana el mundo, ganaremos nosotros. Porque las sonrisas son el alma de la felicidad y cuando juzgas te estas juzgando, también, a ti mismo. Juzguemos menos y sonriamos más, que mientras juzgamos estamos perdiendo tiempo para amar. 




dimarts, 3 d’octubre del 2017

Tengo el corazón roto desde el 1-O

Hoy, tan solo despertar me he puesto a llorar... No había llorado todavía desde el 1-O, me había emocionado, había sentido y siento rabia, había sentido pena, pero ni una lágrima, a pesar de todo me mantuve firme... Todo lo que me estremecía me iba por el interior, hasta hoy, hasta esta mañana.

El 1-O me ha quedado marcado en la memoria, no creo que lo pueda borrar jamás... Familias llorando, heridos, sangre, golpes... Lo vi con mis propios ojos y me dolió, me dolió y a la vez me sentí orgullosa de mi pueblo, porque ellos fueron pacíficos, por desgracia sólo recibieron. Recibieron por querer poner un papel en una urna, por querer votar en un referéndum ilegal. Si tan ilegal era, ¿Porque nos golpeasteis?, ¿Porque nos denigrasteis?, ¿Porque nos robasteis todas las urnas que pudisteis? Si no tenía ninguna validez, ¿porque lo hicisteis?

Os preguntaréis porque he llorado, he llorado de impotencia, he visto decir que estamos mintiendo, que hemos amañado vídeos y fotos y que no es verdad lo que esta pasando en Catalunya. Lo vieron mis propios ojos, lo sufrieron mis propios familiares y amigos, mis vecinos, mi ciudad y mi Catalunya. Y, ¿hay gente capaz de decir que es mentira?

He llorado por querer nuestra libertad, la de mis vecinos, la de mi pueblo.

He llorado de lo que oí y de lo que sigo oiendo, del "a por ellos" que nos dedicaron y del "a por nosotros" que hicieron. Porque sí, fueron a por nosotros, por mucho que no os lo creáis, lo hicieron, por mucho que os lo intenten ocultar lo hicieron. Nos hicieron daño, pero más fuertes, nos hicieron daño, pero nos unieron aún más.

Quiero terminar diciendo que tengo sentimientos encontrados, no puedo negar que entre tanta tristeza también tengo un rayo de esperanza y un pequeño sentimiento felicidad. Estoy orgullosa de mi pueblo, de los que luchamos por la democracia y por los derechos humanos, estoy orgullosa de ser de este pueblo pacífico, del que lucha con las manos levantadas, del que lucha cantando y llenando las calles.

Porque el 1-O hicimos historia y la seguiremos haciendo.

Nos quieren enterrar, pero no saben que somos semillas.




dijous, 10 d’agost del 2017

El miedo

 Hay momentos, en los que sientes que te duele tanto que te cuesta respirar. Hay momentos, en los que el paso del tiempo te va matando poco a poco, en los que las palabras te desgarran, en los que tus fuerzas se desvanecen… E intentas avanzar, intentas seguir hacia a delante pero algo te paraliza, algo te bloquea. Tienes miedo. Miedo, tal vez a fracasar, y tú no te das cuenta pero, con el miedo apoderándose de ti, tú ya estás fracasando. Estas tirando por la borda años de esfuerzo o, tal vez, estas dándote por vencido sin ni siquiera haberlo intentado y estás perdiendo incluso antes de empezar a luchar.

Tienes miedo. Tienes miedo a perderte entre tanta gente, tienes miedo de ser sólo uno más y que no se te reconozca por ser lo que tú eres, tienes miedo a no lograr lo que te propongas. Tienes miedo a fracasar, a no llegar, a no ganar. Y este miedo te va matando poco a poco, sin darte cuenta te destruye por dentro y te quita los sueños, haciendo de tus sueños la rutina y de la rutina tu zona de confort, haciéndote creer que estás bien, que no necesitas nada más, que eres feliz haciendo lo mismo día tras día. Pero en el transcurso de los años recuerdas que querías ser de adolescente y en tu presente, te miras en el espejo y ni te reconoces, eres exactamente todo lo que odiabas a tus 17 años, eres exactamente lo que calificabas como aburrido a tus 25, eres lo que imaginaste a los 30 por preferir darte por vencido y eres lo que a tus 35 decidiste por escoger el camino fácil. Sin darte cuenta que ese maldito camino te llevaba directamente al precipicio. Sin darte cuenta que acababas de renunciar a tu felicidad.

El miedo es nuestro enemigo interior, es el “yo” que no nos permite llegar a la cima, es el “yo” cobarde que no quiere ganar por miedo a perder, aunque a lo mejor no sabes que perder, muchas veces, es ganar. El miedo es el “yo” que se sumerge en la cotidianidad haciéndote creer que esta es la base de tu felicidad. El miedo es el “yo” que te hace creer que elegiste el camino fácil porque quisiste, pero no, fue él quien te obligo a elegir.


Pero ¿Sabes qué? Nunca es tarde. Nunca es tarde para mirarnos al espejo y ver si realmente estamos donde quisimos estar cuando nos creíamos invencibles y soñar era tan fácil. Nunca es tarde para elegir el otro camino e ir directos hacia el “yo” que queríamos ser. Nunca es tarde para ser feliz.