Soy de las
personas que prefieren no juzgar. De las que prefieren sentir, dejarse invadir
por los sentimientos y descubrir entre miradas.
La pureza de las
personas no se encuentra en la piel ni en su apariencia, se encuentra entre
sonrisas e historias, entre vida. Porque la vida que despiertan, es la vida que
les ha tocado luchar y, a veces, esas luchas, son las que te hacen tener una
piel u otra, una apariencia u otra. Pero al abrirlos, al leer su mirada y al
escuchar sus historias es cuando verdaderamente puedes conocer, entender,
admirar…
La pureza se
descubre con el tiempo, sale a la luz cuando le despiertas a la otra persona su verdad y la verdad solo se despierta con más verdad y, al mundo, le falta
mucha.
El mundo está
lleno de historias bonitas que no afloran por miedo al dolor. Por eso, al
mundo, le falta más gente con verdad. El mundo con verdad sería más mundo,
vayamos con nuestra pureza y sonriamos a pesar de que no nos la devuelvan, si
no gana el mundo, ganaremos nosotros. Porque las sonrisas son el alma de la
felicidad y cuando juzgas te estas juzgando, también, a ti mismo. Juzguemos
menos y sonriamos más, que mientras juzgamos estamos perdiendo tiempo para amar.


