Vivimos
constantemente pensando en un final, un final inminente o no, en un
final que terminará con todo y con nada. En un final que acabará con
nuestro ser, con nuestra ilusión, con nuestra mirada pura que, en
días como hoy, puede iluminarse y brillar tanto como lo hace un
lucero en plena oscuridad...
Vivimos
temiendo a la muerte, temiendo en que llegue el fin de unos días
llenos de plenitud o no, pero el fin de todas formas.
Vivimos
en un mundo lleno de tabús, donde callamos por miedo a pronunciar la
palabra prohibida, aún necesitando gritarla a los cuatro vientos.
Muerte. Muerte. Muerte... Vivimos pensando y temiendo, callando y
dejando pasar, dejando pasar el tiempo que no vuelve y que no volverá
jamás. Temiéndole a algo que no vamos a poder evitar o si. Tu o ella.
Vivimos. Que bonita forma de empezar algo, viviendo... Viviendo hasta el
último segundo, inhalando hasta el último momento el aire que nos
da vida y a la vez libertad... Vivimos y viviendo dejamos pasar la
vida.
A
veces, tememos por falta de algo, por falta de fuerzas, por falta de
constancia o en este caso por falta de tiempo, tiempo que no aprovechamos, y que pasó, y llegando el final temimos a la muerte, a la muerte que
puede hacer que termine algo sin terminar, a la muerte que al tener el poder
se siente poderosa. Pero... Que mejor forma de acabar, que acabar
cuando nosotros queremos Y no hablo precisamente de acabar muriendo sino, haciendo todo lo nos
propongamos y llenando nuestra vida porque solo cuando estemos llenos, solo cuando tengamos las
riendas de nuestra propia vida, solo entonces, la muerte morirá, solo entonces, dejaremos de temer y cuando dejemos de temer, dejaremos de
pensar y cuando no se piensa, no existe.
Muerte
morirás, morirás cuando no te tema, cuando ni en el último suspiro
de mi plena vida te piense, cuando todo mi mundo termine antes de que
tu llegues, solo entonces morirás.
“Muerte
no te enorgullezcas,
aunque
algunos te llamen poderosa y terrible,
puesto
que nada de eso eres; porque todos
aquellos
a quienes creíste abatir no murieron,
triste
muerte, ni a mi vas a poder matarme,
esclava
del hado, la fortuna, los reyes y los
desesperados,
si con veneno, guerra y enfermedad
y
amapola o encantamiento se nos hace dormir
tan
bien y mejor que con tu golpe, de qué te jactas,
tras
un breve sueño despertamos a la eternidad
y
la muerte dejará de existir,
muerte
morirás.”


