Hay
dos tipos de personas, los que te caen bien y los que te caen mal.
Es
curioso como en el primer grupo pueden ser tan distintos los unos a
los otros pero, a la vez, todos y cada uno de ellos, a pesar de sus
diferencias, te pueden aportar alguna cosa... Su felicidad, su
carácter, su autoestima, sus ganas de comerse el mundo, su manera de
apoyarte en todo, su manera de querer, de aprender, de luchar, su
alegría o simplemente sus ganas de verte feliz.
Son
personas que no te piden nada a cambio, te abrazan si lo necesitas y
te apoyan. Estos, son los llamados amigos, da igual su forma de
vestir, la música que les gusta o si sois completamente diferentes
si hay ese “algo” que os une.
El
segundo grupo, en mi opinión, se puede dividir también en dos: los
que no te han hecho nada y que seguramente no tengan maldad ninguna
y, los que son malas personas de cojones... Sí, también pueden ser
muy diferentes, pero estos para mal...
Los
que no te han hecho nada seguramente no te caen bien por cosas que
hacen sin pensar. Son pesados por naturaleza, no callan ni de bajo
del agua, su nerviosismo te perturba, su risa te molesta, su forma de
querer tener la razón siempre te agota...
Y
los que son malas personas de cojones, a estos, no los soportas por
cosas que hacen o han hecho ya sea a tus seres queridos o a ti mismo.
Estos, suelen ser personas mezquinas, que solo piensan en ellos
mismos y si te pueden pisar pues, para ellos, mejor. Es gracioso
como, encima, te la juegan y después te vienen con sus cuentos
chinos como si no hubiera pasado nada. Se creen que eres tonto porque
no se la devuelves haciendo lo mismo, pero la realidad es que no
quieres caer tan bajo como ellos.
Y
tu, ¿Sabes de que tipo de persona eres?

