divendres, 27 de setembre del 2019

Feliz cumpleaños


No sé si serán los kilómetros de distancia que nos separan o esa cruda etapa que nos toca vivir nueva. No sé si será porque son ellos, por el querer, por lo vivido o por sus dulces palabras. No sé si será porque es hoy y porque no fue ayer o porque en éste día todo se remueve, lo bueno y lo malo, los suspiros, los recuerdos e incluso el presente.
No sé qué será, si ese “la distancia impide un beso o un abrazo, pero nunca un sentimiento” de buena mañana que me ha desgarrado de felicidad, o ese “te quiero mucho y te extraño más” que siento tan dentro y profundo. O, quién sabe, quizá haya sido el “la distancia nos impide celebrarlo ahora” ese ahora que tanto urge pero que tan lejos queda. O el “aquí estaremos nosotros, mirándote i celebrando cuando triunfes” que me da fuerza para luchar por todo y por nada o con todo o sin nada, pero con ellos a pesar de la distancia. O el “la mejor guía de mi vida, mi fiel amiga” que tanto anhelo y que a pesar de los años y la vida sigue estando ahí, acompañándome. O el “des de siempre” que tanto nos representa y que sin más palabras nos decimos todo. Ese “imprescindible amistad”, esa sonrisa en medio del vídeo que te hace suspirar. Esa canción, esa liberación…
No sé qué será, las palabras o las ganas, el día, la vida o la distancia. Los años o las etapas. Las ganas de vivir o de estar viviendo. No sé qué será, de verdad que no lo sé. No sé porque estoy triste a la vez que feliz, ni porque hoy todo llega y nada pasa. Pero hoy tengo ese dolor de estómago que te aparece de emoción y esas lágrimas que caen de ilusión.



dijous, 5 de setembre del 2019

Con confianza


Hablemos con confianza, abrámonos y dejémonos fluir. ¿Qué es la amistad? Podríamos empezar diciendo…
Amistad es alegrarse por todo y por nada, sin necesidad de brindar porque ya lo hacemos con la mirada. Amistad es sentirse grande por todo lo que le pase a esa persona, aunque en ese momento seamos pequeños. Amistad es bailar sin parar durante las noches de verano o ver pelis con manta y palomitas las noches de invierno. Amistad es un vino en el paseo marítimo, paseos interminables o cotilleos de última hora. Amistad son juegos de mesa con peleas por ver quién es el mejor, aunque todo el mundo sepamos que siempre gana el mismo. Amistad es felicidad por verle feliz, preguntar por su nueva etapa y vivirla con esa persona. Amistad es buscar soluciones y no problemas, ir de frente y pasar de chismorreos, que duelen y matan.
Dejémonos de medias tintas, de los que no celebran, de los que con la mirada no brindan. No suframos por los que celebraríamos con ellos, pero ellos no lo hacen nosotros. Que se aleje quien quiera y que se unan millones, que la vida está para brindar no para dar treguas.

dimecres, 7 d’agost del 2019

El penúltimo adiós.


Como si fuera ayer, ella, la recordaba en cada suspiro, en cada paso que daba, en cada sueño y en cada noche de desvelo… Pero no era ayer, porque las separaban 6 meses de distancia, miles de kilómetros hasta las estrellas y unas ciento ochenta noches de despedidas.
Pero a pesar del recuerdo, ese que le apuñalaba hasta las entrañas, ese que llegaba cada día y tocaba su puerta sin darle tregua alguna, la vida continuaba… Y eso era lo que más le dolía, que la vida continuase, sin ella. Y que la gente la empezara a olvidar, porque la mataba el olvido y es que si algo tenía claro era que nadie moría si alguien le pensaba y por eso odiaba que la gente la olvidara o que no preguntaran por miedo a preguntar. Porque qué más dan unas lágrimas por hablar de ella mientras se la recuerde, y no se la olvide. Porque no hay nada más bonito que el recuerdo y las sonrisas, aunque sean entre lágrimas, que salen del pensar.
Porque ella, a pesar de no sentirla ni vivirla, no creía en los puntos y finales y menos en las despedidas a larga distancia. Por eso siempre era el penúltimo adiós, aunque ya no estuviera, aunque la distancia fuera más larga que ese adiós que en realidad nunca hubo por miedo a perder. Porque el adiós es para siempre y un hasta luego está menos cerca de un fin y más cerca de un principio. Por eso su secreto siempre fue que lo de ellas era un penúltimo adiós, una penúltima caricia, un penúltimo beso y un penúltimo suspiro. Aunque ahora, después de estas líneas ya no era su secreto, sino el de todo el mundo. Pero que más daba si lo importante era creer que el final nunca había llegado y que el recuerdo siempre las mantendría juntas, a pesar de los ciento ochenta amaneceres de distancia y de las lágrimas derramadas en las noches en vela, a pesar de la sonrisa que se dibujaba en su cara al sentirla en su imaginación.