dimarts, 2 de desembre del 2014

Los sueños se cumplen, siempre.

Luchar por un sueño no suele ser precisamente fácil por eso, mucha gente deja de luchar por los suyos, dicen que son imposibles o, simplemente, los dan por perdidos mucho antes de intentar ir a por ellos.

Obviamente todo se puede conseguir, pero no por eso tiene que ser fácil. Cuando quieras ir a por algo te costará, querrás dejar de luchar, te dirán que dejes de soñar con pajaritos e incluso, a lo mejor, se ríen de ti. Pero joder, si es de lo que depende tu felicidad lucha, no escuches, avanza y soporta el dolor de los golpes que recibirás, porque ten por seguro que vas a recibir.

Lucha, porque dependiendo de donde acabes estarás lleno o no, serás feliz o no, sentirás que has valido o no, que has dejado huella en el recorrido o no. Y este “o no” te puede hacer sentir insignificante, el grano de arena más pequeño de la playa, te puede doler durante el resto de tu vida.

No escuches, porque te dirán que no puedes, seguramente, porque ellos no consiguieron lo que querían en su momento. Te menospreciarán y querrán que vayas por el camino que va todo el mundo aunque, tu, quieras ir por otro.

Avanza, avanza siempre en la dirección que creas correcta, no dejes de hacerlo, todo tiene su recompensa, llegar a la cima puede ser el mejor regalo.

Soporta el dolor de los golpes, porque cuando todo haya terminado solo recordarás los momentos de felicidad y lo grande que te sientes por haber llegado donde estás. Los mejores sueños ocurren cuando estas despierto.


Si algo he aprendido, en este corto recorrido, que lo fácil no te dará la felicidad y lo que fácil llega fácil se va. Nada de lo que haces se borrará sin más, siempre hay una huella que se queda marcada en algún lugar del largo camino. 

Los sueños se cumplen siempre, solo tienes que luchar un poco.

   

dijous, 20 de novembre del 2014

Hay dos tipos de personas

Hay dos tipos de personas, los que te caen bien y los que te caen mal.

Es curioso como en el primer grupo pueden ser tan distintos los unos a los otros pero, a la vez, todos y cada uno de ellos, a pesar de sus diferencias, te pueden aportar alguna cosa... Su felicidad, su carácter, su autoestima, sus ganas de comerse el mundo, su manera de apoyarte en todo, su manera de querer, de aprender, de luchar, su alegría o simplemente sus ganas de verte feliz.
Son personas que no te piden nada a cambio, te abrazan si lo necesitas y te apoyan. Estos, son los llamados amigos, da igual su forma de vestir, la música que les gusta o si sois completamente diferentes si hay ese “algo” que os une.

El segundo grupo, en mi opinión, se puede dividir también en dos: los que no te han hecho nada y que seguramente no tengan maldad ninguna y, los que son malas personas de cojones... Sí, también pueden ser muy diferentes, pero estos para mal...
Los que no te han hecho nada seguramente no te caen bien por cosas que hacen sin pensar. Son pesados por naturaleza, no callan ni de bajo del agua, su nerviosismo te perturba, su risa te molesta, su forma de querer tener la razón siempre te agota...
Y los que son malas personas de cojones, a estos, no los soportas por cosas que hacen o han hecho ya sea a tus seres queridos o a ti mismo. Estos, suelen ser personas mezquinas, que solo piensan en ellos mismos y si te pueden pisar pues, para ellos, mejor. Es gracioso como, encima, te la juegan y después te vienen con sus cuentos chinos como si no hubiera pasado nada. Se creen que eres tonto porque no se la devuelves haciendo lo mismo, pero la realidad es que no quieres caer tan bajo como ellos.

Y tu, ¿Sabes de que tipo de persona eres? 




dimarts, 18 de novembre del 2014

Creer un poco más.


Hay momentos en la vida en que simplemente dejas de creer... Dejas de creer en ti, dejas de creer en la gente que tienes a tu alrededor, dejas de creer en el mundo y todo se vuelve oscuro... Todo te parece un laberinto en el que la salida está a un millón de kilómetros de distancia aunque, en verdad, no es así y la tienes siempre más cerca de lo que te crees.

Hay momentos en los que todo te parece mucho más grande de lo que es, en los que desearías no estar aquí, en los que te quieres menos que nunca...

¿Quién no se a querido quedar en la cama cuando la tormenta era tan fuerte que no te dejaba ni pensar?

Cuando todo se te derrumbe, cuando todo te duela, cuando te sientas pequeño en un mundo de gigantes y cuando ya no puedas seguir, ese, será el momento de creer un poco más, de sentirte vivo, de salir a la calle sin paraguas y creerte el reí...

Porque después de la tormenta siempre llega la calma, después de una noche oscura siempre sale el sol y en un laberinto siempre hay una salida...

Si tu no crees en ti y no luchas por lo que quieres nadie lo hará por ti. Levántate con energía siempre. Y recuerda, hoy puede ser un gran día.